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domingo, 15 de marzo de 2015

El primer dia

El primer día de un trabajo nunca es fácil. Los días anteriores se producen una serie de sensaciones y sentimientos que debemos controlar y hacernos fuertes ante la nueva situación. Esto depende de cada uno de nosotros, y varía en función de la experiencia. 

El primer día de clase absoluto es aquel en el que nos quedamos por primera vez solo ante el peligro, es decir, nuestro verdadero primer colegio como maestros. Recordaréis siempre como el jefe de estudios o director te dice "bueno, esta es tu clase, mucha suerte. Luego hablamos". Y la puerta se cierra sin piedad. Y ahora sí, estás solo. Bueno, estás solo si tú quieres, porque ante tí tienes a más de 28 personitas que te miran fíjamente y que si quieres te ayudarán.

Desde este momento debes tener en tu mente dos palabras clave: calma y control. Y esto lo digo siendo plenamente consciente de que verdaderamente lo que tendrás (o has tenido) es: nervios, desconcierto, agobio y, probablemente, ansiedad. ¿Dónde está todo aquello que aprendí en la carrera y que repetí de memoria en la oposición? La respuesta es calma y control. 

Llegados a este punto, no cometas el error de lanzarte a la maravillosa aventura del saber, por favor. Centrémonos. Acabas de llegar a clase, no conoces a nadie, no conoces los libros (o si tienes suerte, los proyectos), no conoces el horario... utiliza el sentido común. JUEGA con ellos. Sean de primero de Primaria o de la ESO, da igual, de verdad. Confía en mi. 

Con el paso de los años te das cuenta que esos pequeños guerreros recuerdan tu primer día meridianamente (que significa con total claridad), haz que ese día sea significativo. Hazles disfrutar, aprovecha y marca las líneas a seguir, asegúrate de que saben hasta donde pueden llegar y donde JAMÁS deben pasar (pues eres su profesor, su maestro, su guía, NO su amigo). No hay prisa, los libros pueden esperar, los niños no. 

Hazles reir, no tengas miedo. Hazles que mañana vuelvan con ganas al colegio, créales esa motivación. No es difícil, eres su ejemplo, su espejo. Añado dos palabras clave: POSITIVISMO Y ALEGRÍA. Poco a poco te vas a dar cuenta de que no es difícil, es vocación. No hace falta grandes medios para crear una clase grande. 

Por otro lado, puede ser que ya no seas nuevo en esto. Que estés curtido en mil doscientas treinta y dos batallas (hasta que me hice profe de primaria creo que no escribi ningún número con letras), pero como bien sabrás, la ilusión no cambia (si desaparece, haz el favor de dejar paso a los que la tienen), ni las dudas, los nervios... pero volvemos a lo mismo, calma y control.

Juega con ellos, analiza la situación, busca sus centros de interés, sus dudas, habla. Conócelos, que te conozcan. Crea ese vínculo que durará mientras estés con ellos, sea un curso entero o simplemente un dia. Nunca tengamos prisa. Lo agradeceremos. 

Tengo clarísimo que "perder" dos o tres días en crear unos hábitos de trabajo, explicar las líneas a seguir y enseñarles a que la educación y el aprendizaje es cosa de alumnos y profesores, al 50%, hará que en muy poquito tiempo veas los frutos de esos días perdidos.
 


Cuando se cierre la puerta y veas que empieza todo, respira fuerte y recuerda CALMA + CONTROL + POSITIVISMO + ALEGRÍA = ÉXITO

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